Originaria del siglo XIV, la preciosa masía que alberga la bodega está situada en pleno corazón del Penedès, a 220 metros por encima del nivel del mar. De planta basilical, utiliza el ladrillo visto en los marcos de las ventanas y las líneas divisorias de los pisos, lo que le confiere una identidad única. Modificada a finales del siglo XIX para convertirse en convento de la orden de las Carmelitas Descalzas, conserva intacto el encanto de la estructura original.